Arima Guitars

Handcrafted Acoustic Guitars

Quién soy

SOBRE ARIMA GUITARS

Cada guitarra comienza mucho antes de la primera nota

ARIMA significa alma en euskera, la lengua de mi tierra. Elegí este nombre porque representa mi forma de entender la luthería: una guitarra artesanal es mucho más que un instrumento; es el reflejo del tiempo, el conocimiento y la sensibilidad de quien la construye.

Cada guitarra Arima es construida íntegramente por mí, Iker Rodríguez, en mi taller. Mi objetivo es crear instrumentos únicos, donde la atención al detalle, el respeto por la madera y la cercanía con cada músico den lugar a una guitarra con una identidad propia.

EL PROCESO

Cada guitarra es el resultado de cientos de pequeñas decisiones

Cada guitarra es el resultado de un proceso pausado y completamente artesanal, donde cada decisión contribuye a dar forma a un instrumento único, capaz de inspirar a quien lo toca.

Diseño y preparación
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Diseño

“Cada guitarra nace de una idea y el primer paso para hacerla realidad es una conversación.” Antes de comenzar a trabajar la madera es necesario definir numerosos aspectos: el modelo, la escala, la anchura del diapasón, el número de trastes, la forma de mástil, estética, maderas, sonido…. Definir todas estas cuestiones es sumamente importante para entender el instrumento que el cliente busca y poder crear la guitarra que mejor responda a sus necesidades.
Selección de maderas
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Selección de maderas

Cada pieza de madera es única. Su origen, su densidad, su rigidez y su forma de vibrar influyen decisivamente en el carácter sonoro de la guitarra. Selecciono personalmente cada una de las maderas que utilizo, prestando especial atención a su calidad acústica, su estabilidad y su proceso de secado. Respetar las cualidades naturales de cada pieza es el primer paso para construir un instrumento equilibrado, sensible y capaz de evolucionar con el paso del tiempo.
Construcción artesanal
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Construcción artesanal

La construcción de cada guitarra requiere más de 250 horas de trabajo completamente artesanal, respetando el carácter de la madera y prestando atención a cada detalle del proceso. La paciencia, la experiencia y la búsqueda constante de mejora son fundamentales para dar forma a un instrumento con una voz propia. Mi forma de trabajar combina la tradición de la luthería con el conocimiento de la acústica y el uso de herramientas de análisis, siempre al servicio de un mismo objetivo: comprender mejor cada instrumento y seguir perfeccionando cada guitarra que construyo.
Acabado y ajustes
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Acabado y ajuste

El acabado protege y realza la belleza natural de la madera sin comprometer su capacidad de vibración. El proceso culmina con un ajuste minucioso que optimiza la comodidad, la respuesta y la entonación, permitiendo que cada guitarra exprese todo su potencial.

Cada guitarra Arima es el resultado de una colaboración entre el músico y su constructor. Desde la primera conversación hasta el ajuste final, todo el proceso se desarrolla de forma artesanal en mi taller, dedicando a cada instrumento el tiempo, la atención y el cuidado que merece.

Esta forma de entender la luthería hace posible un alto grado de personalización. Desde la elección de las maderas y las dimensiones hasta los detalles constructivos y estéticos, cada decisión se adapta a las necesidades del músico con un único propósito: crear un instrumento que responda con naturalidad a su manera de tocar y lo acompañe durante toda una vida.

CADA GUITARRA COMIENZA CON UNA CONVERSACIÓN

Cada músico tiene una forma única de tocar, de escuchar y de entender la música. Por eso, antes de comenzar a construir un instrumento, me gusta conocer a la persona que va a tocarlo. Hablemos de la guitarra que tienes en mente